Saludo del Hermano Mayor

Estimados hermanos en Cristo

Han pasado ya cuatro años desde que asumí la responsabilidad del cargo de Hermano Mayor
de esta Hermandad. Cuatro años de intenso trabajo, aprendizaje, algunos sinsabores y muchas
satisfacciones. Cuatro años con la única meta de ser un instrumento eficaz para la propagación
del único mensaje de vida y esperanza que la humanidad puede tener, el mensaje de la única
figura que puede ser guía verdadera para nuestro futuro: Cristo.

Ahora, después de este tiempo, habéis vuelto a depositar en mi humilde persona, y en la Junta
que me acompaña, vuestra confianza y vuestra ilusión en el futuro de nuestra Hermandad.
Una Junta rejuvenecida en donde la experiencia de unos pocos debe conjugarse con la ilusión y
el ímpetu de otros, para que todos juntos, al unísono, podamos afrontar los retos y desafíos
con los que un grupo de cristianos y cofrades se encuentra hoy en el mundo actual.
Permitidme que desde estas letras os haga un llamamiento personal a participar durante los
próximos cuatro años en esta vida en común, en esta escuela de cristianismo, de fe, que es, y
debe ser, la Hermandad de Santa Cruz.

Ningún hermano es ajeno, ningún hermano tiene menos que aportar, porque todos somos
necesarios, algunos en la Junta de Gobierno, otros en la Consultiva, en la Económica o en la
Auxiliar; como camareras de nuestros Titulares, como participantes en los montajes o en
cualquiera de las actividades necesarias e imprescindibles de la Hermandad: en el bar, en la
limpieza, en la costura, en la lotería, en el boletín, aportando nuestros conocimientos en
cualquier materia, ayudando en mil y un problemas puntuales que surgen, o también, quien
así lo desee, simplemente acompañando el Martes Santo a nuestros Sagrados Titulares por las
calles de Sevilla. Todos somos importantes, y solo así, entregando lo mejor de cada uno,
haremos posible una Hermandad que sea instrumento eficaz al servicio del mensaje de Cristo.

Este es el reto, esta es la meta.

Que el Santísimo Cristo de las Misericordias guíe nuestros pasos y que su Madre Nuestra
Señora de los Dolores nos acoja y proteja.

Juan Jiménez Gómez.

Hermano Mayor

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