Septiembre 2026.
Queridos hermanos en Cristo:
Me dirijo a vosotros con la misma ilusión y la misma humildad con la que lo hice hace cuatro años, cuando depositasteis en mí vuestra confianza para presidir nuestra querida Hermandad de Santa Cruz. Hoy os escribo de nuevo para comunicaros que he decidido presentarme a la reelección como Hermano Mayor en el Cabildo General de Elecciones que celebraremos el próximo 16 de octubre.
No afronto este paso desde la comodidad de quien continúa por inercia, sino desde la firme convicción de que aún queda mucho por construir juntos y desde el deseo sincero y renovado de seguir sirviendo a nuestros amados Titulares y a cada uno de vosotros. Lo hago con la misma ilusión del primer día y con el convencimiento de que el camino iniciado hace cuatro años merece continuidad para seguir creciendo como Hermandad y como
comunidad cristiana.
Me acompaña en esta nueva etapa una Junta de Gobierno renovada, en la que algunos hermanos continúan aportando la experiencia adquirida durante estos años, mientras otros se incorporan por primera vez con el entusiasmo, la ilusión y las ganas de servir propias de quien comienza un nuevo compromiso. La combinación de experiencia y juventud nos permitirá afrontar el futuro con responsabilidad, cercanía y una profunda vocación de
servicio.
Los cuatro años que ahora concluyen han sido años de intenso trabajo, de convivencia y de crecimiento compartido. Todo cuanto se ha realizado ha sido posible gracias a la implicación de muchos hermanos que, de una u otra forma, han puesto su tiempo, su trabajo y su cariño al servicio de Santa Cruz.
El primero de los pilares de nuestra Hermandad son nuestros cultos. Durante este mandato hemos querido cuidar especialmente cuanto rodea a nuestros Sagrados Titulares, procurando que cada celebración litúrgica se viva con la solemnidad y la profundidad que merece. Hemos trabajado para mejorar nuestros cultos en su dimensión estética, musical y celebrativa, pero, sobre todo, hemos procurado cuidar su verdadero sentido espiritual, para
que sigan siendo un auténtico encuentro con Cristo y con su Bendita Madre.
Ese mismo amor a nuestros Titulares nos ha llevado a seguir conservando, recuperando y enriqueciendo el patrimonio de la Hermandad. En estos años hemos restaurado parte de nuestro legado, hemos incrementado el patrimonio artístico y devocional gracias, en gran medida, a la generosidad y a las donaciones de muchos hermanos, y hemos procurado que cada mejora redunde en una mayor dignidad del culto. Nuestro propósito es continuar por ese mismo camino, conscientes de que el patrimonio no constituye un fin en sí mismo, sino un legado que recibimos, cuidamos y transmitimos para mayor gloria de Dios y como expresión del amor de los hermanos a nuestros Sagrados Titulares.
Nuestra estación de penitencia ha seguido siendo también un fiel reflejo del compromiso de todos los hermanos. El reconocimiento recibido por nuestro paso por la Santa Iglesia Catedral y la consolidación del proyecto Via Sacra nos animan a continuar trabajando desde la seriedad, la sobriedad y la identidad propia que caracterizan a nuestra corporación.
La caridad seguirá ocupando un lugar preferente en la vida de nuestra Hermandad. No puede entenderse únicamente como una diputación o como un conjunto de acciones concretas; debe ser un compromiso compartido por todos los hermanos y una forma de vivir el Evangelio. Queremos seguir estando cerca de quienes más nos necesitan, colaborando con las iniciativas que desarrollamos junto a nuestra parroquia y con tantas obras asistenciales que la Iglesia sostiene, acompañando a familias, mayores, enfermos, personas privadas de libertad o niños que precisan nuestro apoyo. Pero, además, deseamos que la caridad sea un auténtico espacio de integración, donde cualquier hermano encuentre una oportunidad para servir y poner sus capacidades al servicio de los demás. Nadie debe sentirse excluido cuando desea ayudar.
Junto al culto y la caridad, la formación continuará siendo una prioridad. En estos años hemos consolidado iniciativas como nuestro ciclo Primavera en Santa Cruz, los retiros espirituales y otros encuentros formativos, pero queremos seguir creciendo. Una Hermandad formada vive con mayor profundidad sus cultos, comprende mejor el sentido de la caridad y está más preparada para afrontar los retos del presente. Prestaremos una atención muy especial a nuestros jóvenes, llamados a custodiar y transmitir el legado que hoy recibimos.
Todo ello solo será posible con una Hermandad viva y participativa. En estos años hemos comprobado con enorme alegría cómo cada vez son más las familias que se incorporan a la vida de Santa Cruz. La Cruz de Mayo se ha convertido en el mejor ejemplo de ello: ver a nuestros niños como auténticos protagonistas, acompañados por sus padres y abuelos, compartiendo nuestras tradiciones y creando sus primeros lazos de amistad dentro de la
Hermandad, es una de las mayores satisfacciones que podemos sentir. Ellos representan el futuro de nuestra corporación y debemos seguir ofreciéndoles una Hermandad abierta, acogedora y en la que encuentren su lugar desde pequeños.
Queremos seguir fomentando esa participación en el día a día, favoreciendo los espacios de convivencia, compartiendo la Eucaristía de los martes, escuchando a todos los hermanos y procurando que cualquiera que se acerque a Santa Cruz encuentre siempre un lugar donde sentirse acogido y donde pueda poner sus dones al servicio de la Hermandad y de la Iglesia.
Esta nueva etapa vendrá marcada, además, por una fecha muy especial: la celebración del 125.º aniversario de nuestra Hermandad penitencial. Será una oportunidad única para dar gracias a Dios por la historia recibida y para renovar nuestro compromiso con el futuro. Pero será, sobre todo, una celebración que solo tendrá pleno sentido si somos capaces de vivirla unidos. Nuestra Hermandad necesitará más que nunca la participación y la ilusión de todos para conmemorar esta efeméride con la solemnidad que merece y con el espíritu fraterno que siempre ha caracterizado a Santa Cruz.
Nuestro compromiso para los próximos años es claro: seguir cuidando nuestros cultos, continuar fortaleciendo la acción caritativa, impulsar la formación de nuestros hermanos, conservar y enriquecer nuestro patrimonio y mantener una actitud permanente de escucha y servicio hacia todos. Ese es el camino que, con vuestra ayuda, queremos seguir recorriendo.
Por todo ello, os pido humildemente vuestro voto de confianza para esta candidatura el próximo 16 de octubre. Pero, por encima de todo, os pido vuestra participación. La Hermandad necesita de todos. Cada hermano tiene algo que aportar, ya sea desde una diputación, en la priostía, en la acción caritativa, en la formación, en los cultos
o simplemente participando en la vida cotidiana de nuestra corporación. Solo con el compromiso de todos seguiremos construyendo una Santa Cruz cada día más fiel al Evangelio y al legado recibido de quienes nos precedieron.
Que el Santísimo Cristo de las Misericordias guíe nuestros pasos, que Santa María de la Antigua ilumine nuestro caminar, que Nuestra Señora de los Dolores nos proteja bajo su bendito manto, y que Nuestra Señora de la Paz nos consuele siempre en nuestras necesidades.
Con todo mi afecto y mi compromiso renovado.
José Antonio Ortega Muñoz-Reja
Candidatura presentada
Hermano Mayor
D. José Antonio Ortega Muñoz-Reja
Teniente Hermano Mayor
D. José Alberto Medina Zurita
Promotor Sacramental
D. Cristóbal Madero de Miguel
Fiscal
Dª. Ángela María Rotllán Casal
Consiliario 1º
D. José Antonio Montero Ruiz
Consiliario 2º
D. Fernando Ávila España
Secretario 1º
D. Miguel Genebat González
Mayordomo 1°
D. José María González Pérez
Prioste 1º
D. Luis Suárez Serrano
Diputado Mayor
D. Roberto Lázaro Gordo
Diputado de Cultos
D. José Antonio Eguía Salinas
Diputado de Formación
D. Gonzalo Jerez Romera
Diputado de Acción Social
D. Eduardo Durán Ferreras
Secretaria 2º
Dª. María Auxiliadora Ortiz Morera
Mayordomo 2º
D. Jorge Moya García
Prioste 2º
D. Jerónimo Boza Benavente
Archivera
Dª. Carmen Machado Galán
